lunes, 29 de octubre de 2012

Ana la cuentacuentos

Tertulias con personajes de motril:

Hace unos días, vino a nuestra clase, una mujer de Motril. Nos estuvo contando un cuento que se llama "Las tres pruebas" tomadlo, espero que os guste mucho.


Las tres pruebas

Había una vez, un niño que se llamaba Martín, al que no le gustaba nada ir al colegio. Un día le dijo a su padre:
-Papá, yo no quiero ir al colegio.
-Pero Martín tienes que ir, porque si no, luego no podrás encontrar trabajo.
-Pero el trabajo que yo quiero, no hace falta estudiar.
-¿Qué trabajo es? Para todos lo trabajos hace falta estudiar mucho.
-Yo quiero ser ladrón.
El padre se asustó.¡Su hijo quería ser ladrón!
El hijo le suplicó durante horas pero el padre le decía todo el rato que no.
Entonces dijo Martín:
-¡Ya sé! podemos ir a ver al ver al compadre, el hombre más inteligente del pueblo y que él decida.El padre hizo caso a su hijo y fueron a verlo.
Estuvieron hablando con él un buen rato, hasta que decidió ponerle las tres pruebas más difíciles y si las pasaba, su padre le dejaría ser ladrón.
El padre y el hijo aceptaron.
Al día siguiente, el compadre mandó a uno se sus sirvientes con una oveja al campo, y el niño tenía que robar la oveja sin que el hombre se diese cuenta.
-Es una prueba muy difícil, no lo conseguirá. Dijo el compadre para calmar al padre.
El chico se fue al pueblo y entró en una tienda. Cuando salió tenía en sus manos unas zapatillas carísimas de marca y se fue al campo.
Buscó entre los tres caminos a ver en cual estaba el sirviente con la oveja.
Cuando lo encontró, puso una de las zapatillas en el suelo y despues, al pasar el hombre con el animal dijo:
-¡Una zapatilla de marca, nueva y sin estrenar! Qué pena que solo tenga una...
Entonces Martín dejó la otra zapatilla y el sirviente soltó la oveja y salió corriendo a por ella, entonces, el muchacho cogió la oveja y fue a entregarsela al compadre.
Todos se quedaron sorprendidos con la astucia del chico al robar el animal.
El padre se angustió. ¡Su hijo estaba un paso más cerca de ser ladrón!
-Tranquilo, la segunda prueba es todavía mas difícil.
Esta prueba consistía en robar a quince hombres, armados hasta las cejas, montados en mula todas las joyas que llevaban. Sólo digo que llevaban muchas.
El joven, no se asustó en absoluto, es mas, estaba totalmente contento.
Llegó al desierto (por donde estaban pasando los hombres) y montó un puesto de bebidas.
Muertos de sed, se acercaron lo quince y pidieron refrescos, pero Martín dijo:
-No me quedan , solo me queda vino.
-No podemos, estamos cargados de oro y por aquí a un ladrón.
-¡Por aquí no hay ladrones! ¡Llevo por aquí toda mi vida y no e visto ni uno!
-Tienes razón, un sueñecito no nos hará daño.
Cuando se quedadon dormidos, Martín aprovechó y se lo llevó todo al compadre.
Se quedaron con la boca abierta y el padre estaba muy pero que muy asustado.
La última prueba es aún mas difícil que las otras, muchísimo más.
Y se la expicó:
-Tienes que ir a mi casa, entrara en mi cuarto, y traerme las sábanas de la abuela, un regalo de boda. Pero la casa estará llena de ninjas, en cada puerta, cada ventana...
El padre se asustó porque ya daba a su hijo por muerto.
El muchacho, llegó a la casa y se le ocurrió una idea, cogió un espantapájaros y lo puso en la puerta principal, y, como es normal, todos los ninjas, sin quedarse ni uno lo dispararon y Martín aprovechó ara entrar por la puerta de atrás. Subió hasta el cuarto del compadre y busco las sábanas mas detalladas (como es normal, las abuelas siempre lo detallan todo).  Salió para fuera y, como salía de la casa, los hombres pensaron que era otro sirviente y les dijo:
-Tener cuidado que dicen que va a venir a robar un ladrón las sábanas de la abuela.
Y se fue. El padre y el compadre, se quedaron boquiabiertos y, como es normal le dieron la enhorabuena.
El padre le dejó ser ladrón porque, como es normal, un padre solo quiere que su hijo sea feliz, y Martín había demostrado, que quería ser ladrón de verdad.

FIN

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